HACIA UN CAMBIO DE ACTITUDES
CASTRO URDIALES 8 DE JUNIO DE 2003
FERNANDO MENÉNDEZ (Psicólogo y padre
adoptivo)
Durante los primeros años lógicamente el interés de todos los que participamos era básicamente llegar a concluir todo este galimatías de la mejor forma posible y cuanto antes.
Fueron épocas de relación difícil con una Administración que tampoco era conocedora de los procesos y que muchas veces pensaba que la mejor manera de proteger los derechos del menor era mantener una postura garantista a ultranza ante la ansiedad que a todos nos albergaba.
Pasamos por luchas como la inscripción de las niños, por los cupos, por los certificados de idoneidad, por los plazos, etc., etc.
De todas formas ahora pensamos que es el momento de
cambiar de actitudes, de asumir plenamente la adopción como un derecho que nos
concierne a todos, al cual se deberá acceder con normalidad, sin ansiedad, con
la formación e información suficiente, contando con la Administración como
apoyo y con movimientos Asociacionistas que trabajen por el bien del menor,
apoyando a las familias.
Creemos que los cambios deben producirse en todos los ámbitos, empezando por
los propios padres, siguiendo por la Administración y finalizando por nuestras
Asociaciones.
En los últimos tiempos los padres nos hemos centrado mucho en
que nuestro objetivo final sea el agilizar el proceso para que cuanto más
rápido sea este mejor. Si es en tres meses mejor que en cuatro y esto ¿es lo
mejor que nos puede ocurrir?, no. Lo primero porque la adopción de un niño
requiere de la información, preparación y reflexión en una serie de contenidos
que ineludiblemente para que se perciban de forma adecuada necesitan de un
tiempo de “maceración”. Un padre no se convierte en el más adecuado por el
simple hecho de tomar la decisión de adoptar, necesita formarse no porque su
hijo sea diferente, sino porque por ahora la adopción no es la forma habitual
de paternidad y como tal todo el núcleo familiar requiere de unos apoyos muy
concretos para que las particularidades que desde luego nos encontramos no
afecten a un desarrollo normalizado en primer lugar del menor y después del
resto.
Por supuesto nuestro primer interlocutor tendrá que ser una
Administración sensible pero coherente, tajante cuando el futuro del menor se
encuentra comprometido pero que en vez de limitarse a plasmar un “no” por
respuesta pone a disposición del ciudadano medios, tiempo y lo medios
necesarios para que si el problema es reconducible se pueda dar tiempo y apoyo
(es difícil conocer la globalidad cuando se empieza), pero insisto no podemos
seguir si el puzzle no cuadra. Es muy difícil que los problemas que han
surgido a priori se solucionen con el niño en la casa.
Se debe acabar con la idea del Certificado de Idoneidad
como criterio único de evaluación para acceder a la paternidad adoptiva
manteniendo muy claro que - No se nos debe evaluar a nosotros por lo que
somos, sino a la manera en que afrontamos el proceso de Adopción -.
Lo tenemos que convertir en la ratificación de que hemos
concluido en la forma adecuada un proceso iniciado anteriormente. Y parte de
este proceso se tiene que dirigir a convertirnos en los mejores jueces de
nuestras propias actuaciones.
Y en todo esto las Asociaciones deben de asumir
responsabilidades, y esto conlleva posicionarse y no siempre al mismo lado, en
silencio sin estridencias pero con la autoridad moral de quién realiza una
labor voluntaria, altruista con auto crítica dentro de las propios grupos, y
con el único objetivo de apoyo a los niños que van a llegar o de los que han
llegado. Sin equipaje, ni demasiados lazos (en este mundo a veces la mejor
ayuda es que alguien en un momento te diga cosas que no te apetecen escuchar
porque cuestionan ideas que pareces tener muy claras). El mundo adoptivo no es
un mundo feliz cada uno tenemos nuestra historia personal que no es fácil en
muchas ocasiones, pero si sabemos lo que tenemos entre manos respecto a
nuestros hijos lo demás no tiene importancia, entra dentro de nuestros
derechos individuales que nadie debe cuestionar. En este marco la Teoría
profesional no puede llegar a todos los rincones (sobre todo a los afectivos o
aquellos otros que explican los distintos estados de ánimo por los que
pasamos) sin la experiencia de los que hemos concluido el proceso, pero
tampoco los padres adoptantes tenemos por sí la verdad, sí es bueno que
profesionales externos a nosotros puedan colaborar a dar una forma adecuada a
nuestros sentimientos.
Es bueno reconocer que cada uno de los participantes que
tenemos que girar en torno al menor (no olvidar que buscamos el bien del menor
no que salga bien el proceso de adopción) reconozcamos nuestro papel y en
concreto las Asociaciones tendrán que servir de bisagra entre Padres y
Administración exigiendo grupalmente lo que muchas veces una familia no se
atreve a pedir por pensar que puede repercutir en el final del proceso, pero
explicando a los padres que no son el centro de todo esto y que pueden cometer
errores evitando que sea la administración la que tome una decisión final,
surgiendo problemas de orden legalista.
Queda mucho por hacer y por supuesto se logrará con el
esfuerzo de todos, de todas manera no me gustaría acabar sin presentar otro
campo al cual creo que debemos dar prioridad, ¿y cuando las tenemos aquí?,
¿cómo podemos ayudarlas?, ellas crecen ¿y nosotros?......
Un saludo, Fernando Menéndez . ANDENI-Asturias